Ya te hablaba en el post de introducción a esta sección que lo más habitual para adentrarse en esto de la domótica de casa es comprar algunas bombillas sueltas, ponerlas en alguna lamparita y jugar con ella. Es también bastante habitual comprarla con la opción de cambio de color, no sólo la temperatura de color, y así queda mucho más molón.
Alexa, enciende la lámpara del salón. Siri, pon la luz del salón en azulito. Y así cualquier cosa que mole y que nos quede resultón. Vienen invitados y flipan un poquito, ya bastante menos que hace unos años. Los niños no paran de pegarle voces al asistente de turno y tú la mar de contento con la bombilla. Oye, que mola eso de decirle a Alexa que apague la luz cuando ya has encendido la del pasillo o por si te la has dejado encendida. Es un primer paso muy habitual para empezar.
Como la cosa funciona te vas animando. Que si la de la mesita de noche, que si la de la despensa… y ya llegas a volverte loco y cambias todas las bombillas del pasillo o la lámpara del baño. Y aquí empiezan los primeros problemas.
Bombillas y más bombillas
Es cierto que cuando pones una bombilla en una lamparita es cómodo no tocar el interruptor, que suele estar más o menos escondido por temas de estética. Resulta incluso más cómodo decírselo a Alexa, aunque ya sabes que acabaré llevándote por el camino de la luz que yo he encontrado de no ir pegando voces por la casa. El problema viene con las bombillas o lámparas grandes, por decirlo de alguna manera. Las principales, como la que tendrás en el techo del baño.
Igual, como fue mi caso, es un halógeno del año de la polka, que gasta electricidad como si no hubiera un mañana y decides aprovechar para cambiarla por un led o un plafón de techo inteligente. En mi caso, fue un plafón cuadrado pequeño de IKEA. Discreto, luminoso, que lo puedes poner con luz más cálida o más fría… una gran compra.
La cuestión es que para que la magia funcione y puedes decirle a tu asistente domótico que haga algo con la lámpara, o hacerlo con el móvil desde la app o lo que sea, la bombilla o lámpara en cuestión tiene que estar encendida. Me refiero a con el interruptor de pared encendido. Ese que durante décadas has estado pulsando al entrar y salir del baño. Ese que cualquier hijo de vecino pulsa para encender la luz del baño. Pero ya no debes hacerlo porque para que este tipo de lámparas o bombillas funcione tiene que estar siempre con corriente.
Décadas de costumbre
No es una costumbre que se te vaya a quitar rápido, te lo aseguro. Y menos aún que le vayas a quitar a la gente. Quien venga de visita acabará dando al interruptor dos o tres veces hasta que se encienda. Porque es lo normal, es lo que llevamos décadas haciendo. Todo buscamos un interruptor para encender una luz y no pensamos en qué nombre se le habrá ocurrido poner a esta bombilla el dueño de la casa y decirle a Google que la encienda. Buscamos el interruptor de toda la vida de Dior.
Y es normal. Y puede que para evitarlo decidas comprar un sensor de presencia, como el que suele haber en baños públicos o los que abren las puertas automáticas, para que no haya que darle al interruptor y así la gente no toque el enchufe. Y cuando digo gente, te incluyo a ti y me incluyo a mi. Te aseguro que ni aún así. El instinto es poderoso y las costumbres más.
No nos engañemos: será la memoria muscular, las décadas de costumbre o que efectivamente es más rápido pero todos tiramos al interruptor. Es mucho más inmediato levantar la mano y pulsar que andar Alexa, apaga la luz del baño y esperar ese segundo que tarda en encenderse. No es práctico.
Es un incordio que, si estás entrando al baño, solucionas rápido volviendo a darle al interruptor, pero a medida que vas entrando en la domótica empiezas a no decirle a Siri que encienda el baño. O no sólo eso. Empiezas a decirle a Alexa (me gusta cambiar de asistente para que veas que con cualquiera vale) que te vas a la cama para que apague la tele, las tira led que tienes en el mueble del salón, encienda la luz del pasillo suavecita, la luz del baño y la mesita de noche. Pero insisto, para que funcione todo tiene que estar «encendido».
Aquí es donde entra la magia de los interruptores domóticos. Interruptores que también puedes controlar desde tu asistente favorito y meter en las automatizaciones. Interruptores que, si los pulsas, encienden y apagan la bombilla como siempre, pero que también puedes controlar desde tu app favorita de domótica.
Alexa, vamos a la cama.
Le dices esto a tú asistente favorito pero el último que fue al baño fue tú amigo Luis que ha estado en casa cenando. Luis no tiene ni idea de domótica y él le dio al interruptor del baño para encender y apagar la lámpara. Ya no hay problema. Con tu interruptor domótico todo ha sido transparente para Luis. El no sabe nada de domótica pero da lo mismo, a ti no te ha dejado ya la luz muerta. Ahora tú tienes todo el control, incluido el interruptor que todo el mundo conoce.
En tu Alexa vamos a la cama, te has encargado de que, antes de poner la luz del baño a tu gusto, Alexa encienda el interruptor. Por si acaso, por si alguien lo ha apagado, no te cuesta nada. Ya no hay problema, no tiene que estar encendido, tú puedes hacerlo.
Te confieso que yo los descubrí hace unas semanas y ya he cambiado todos los interruptores de la casa por interruptores inteligentes. Además mi casa tiene un problema técnico con el que no te voy a abrumar. Básicamente que mi casa es muy antigua y en los interruptores no tengo cable neutro, lo que me limita las opciones con los interruptores, pero no te quiero abrumar con eso. Sólo te diré que es una maravilla y que mi cruzada contra los gritos a Alexa va viento en popa.
La pregunta del millón: ¿Bombillas o interruptores?
Acabarás poniendo interruptores, te lo digo desde ya. Antes o después, porque es lo que el cuerpo y los palos que te llevarás con los interruptores apagados te llevará a este fantástico mundo, pero no es tan fácil como una bombilla.
Hoy en día cualquier Alexa de turno incorpora el hub que necesitas para entenderse con la bombilla, no necesitarás nada más. Pones la bombilla, instalas su aplicación y, si te has asegurado de que sea compatible con tu asistente, sólo tendrás que dar un par de pasos más en la aplicación que controla la bombilla. El interruptor, si lo quieres controlar con Alexa, necesitará algún elemento adicional.
Los que yo he comprado son Aqara, que tampoco los recomiendo especialmente pero a mi me están sirviendo. Si cambias tu interruptor por uno de estos, verás que funciona perfectamente pero para controlarlo desde su aplicación o conectarlo con Alexa necesitarás otro elemento más: un Hub. Y esto ya es subir el listón lo suficiente para que te desanimes. Ya hablaremos de los hubs y similares.
¿Entonces para que gastar dinero en bombillas si acabaré poniendo un interruptor? Pues por dos motivos:
- Es una forma más sencilla de empezar y que le cojas el gustito a esto de la domótica
- No estarás tirando el dinero porque cuando montes el interruptor igual podrás seguir usando las funciones extra de la bombilla que el interruptor sólo no te va a dar: cambiar la intensidad, temperatura de color, color (si has cogido una molona)…
No son elementos excluyentes y te vas a ahorrar más de un dolor de cabeza para empezar en este mundillo.
¿Cómo lo ves?
Hay alguna tela mas que cortar al respecto. Hay varios tipos de interruptores (yo les llamo de verdad y de mentira) cada uno con sus pros y contras. Te he hablado de automatizaciones y si es la primera vez que lees de domótica seguramente ni te suene lo que te digo pero es lo que te va a dar más satisfacciones en esto de la domótica. Infinitamente más que decirle a Google que te ponga la lámpara del salón en naranja. Sólo he mencionado de pasada los hubs domóticos, necesarios para que todo se conecte entre sí. De los tipos de redes…
Tengo intención de hablarte algo más de los interruptores y las automatizaciones, pero me gustaría saber si prefieres que te aclare algo más de alguno de estos temas en concreto que te digo, si pasas de que te aclare conceptos y quieres que vaya al meollo y te diga los interruptores que he comprado y porqué,…
Me interesa especialmente tu opinión al respecto y saber si tienes dudas así que ya sabes, comentarios abiertos y cuento contigo.